Las intoxicaciones por plantas suelen ser bastante frecuentes - especialmente en niños y adolescentes - ya sea por su ingesta accidental o por su utilización como sustancia de abuso.
Es muy difícil determinar qué cantidad de una planta puede llegar a ser tóxica, porque no todas sus partes tienen la misma concentración de toxina. En general la corteza, la savia, las bayas y los frutos son las zonas más peligrosas. Incluso es posible encontrar toxinas en plantas secas.
Los síntomas iniciales que provoca al ser ingerida son náuseas y vómitos, sin embargo, la intoxicación puede convertirse en un cuadro bastante más grave al provocar bradicardia (disminución del pulso), pudiendo llegar a un paro cardio-respiratorio y la muerte.