En Chile, la utilización de artefactos de calefacción que combustionan al interior del hogar es una práctica muy común, lo que trae consigo el problema de la contaminación intramuros. Esto, porque para generar calor necesitan consumir oxígeno mientras liberan gases tóxicos dentro de las viviendas, contaminando el aire que respiran sus habitantes. Entre estos gases están el monóxido de carbono (CO), el dióxido de azufre (SO2) y los óxidos de nitrógeno (NOx), los cuales en concentraciones elevadas pueden llegar a producir severos daños a la salud.
El monóxido de carbono es un asesino silente, porque es un gas inodoro e incoloro, que no irrita ni hace toser, por lo que las personas no se dan cuenta de que se están intoxicando. Los síntomas más comunes son: dolor de cabeza, mareo, debilidad, náuseas, vómitos, dolor de pecho y confusión. La exposición a altos niveles de monóxido de carbono puede producir desmayo y hasta la muerte.
El dióxido de azufre y los óxidos de nitrógeno son contaminantes igualmente peligrosos para la salud, entre cuyos efectos principales destacan dificultades respiratorias y la irritación ocular en el primer caso, e irritación pulmonar y disminución de la resistencia a enfermedades respiratorias en el segundo (Fuente: Conama).
En este mismo sentido, siempre se habla de los altos índices de contaminación ambiental externa, pero las personas pasan la mayor parte del tiempo dentro de sus casas o lugares de trabajo (80 al 90% del tiempo), por lo que la contaminación intradomiciliaria puede llegar a ser 3 a 10 veces más nociva que la que se da en el exterior. Se ha comprobado que la contaminación dentro del hogar es responsable del 95% de los casos de adultos mayores que van a parar a los hospitales por obstrucciones respiratorias.
La situación descrita motivó a DICTUC a desarrollar, a través de su área Energía Sustentable, un Observatorio del Medio Ambiente Domiciliario “OMAD” (www.omad.cl), con el objetivo de contar de manera sistemática con un indicador de emisiones contaminantes que generan las diferentes tecnologías de artefactos de calefacción dentro de los hogares.
En términos sencillos, el indicador varía entre 0 y 10, donde 0 equivale a nula contaminación y 10 al máximo. Si el indicador sobrepasa el nivel 10, quiere decir que el artefacto genera una concentración superior al límite recomendado.
Al dar a conocer los resultados de la primera medición, el Subgerente de Energía Sustentable DICTUC, Fabián Hormazábal, destacó lo siguiente:
- Los braseros a carbón utilizados en recintos cerrados pueden llegar a generar peligrosas concentraciones de monóxido de carbono.
- Las nuevas tecnologías de estufas a parafina presentan menores emisiones de monóxido de carbono que las estufas tradicionales a parafina, mientras que las convectivas a gas son las que menor concentración de monóxido de carbono generan.
- En cuanto a la concentración de SO2, las estufas a gas presentan menores niveles que las a parafina, debido fundamentalmente al contenido de azufre de este último combustible.
- Si se ponderan las emisiones de CO, SO2 y NOx en un 80%, 10% y 10% para cada artefacto, resulta un OMAD de 41,8 para el brasero a carbón; 3,2 para la estufa radiante a gas; 2,0 para la estufa tradicional a parafina; 1,7 para las nuevas tecnologías a parafina y 0,4 para las estufas convectivas a gas. En consecuencia, la forma de calefaccionar más perjudicial para la salud es el uso de un brasero a carbón, ya que sobrepasa con creces el nivel OMAD 10.
CONCLUSIONES
Como una conclusión central, se puede afirmar que, si bien cada tipo de artefacto tiene una emisión determinada de contaminantes, las concentraciones que se pueden alcanzar dependen fundamentalmente del nivel de ventilación del recinto en el cual se utilice cada artefacto. De esta manera, aunque las emisiones de una determinada estufa puedan ser bajas, la concentración resultante dentro de un espacio cerrado puede llegar a niveles preocupantes, si las condiciones de ventilación no son las adecuadas.
Sin embargo, Fabián Hormazabal enfatizó que independiente del tipo de energético que utilice el artefacto, todos aquellos que combustionan dentro del hogar contaminan y representan un riesgo para la salud de las personas. “La única manera de que el indicador sea 0 y, por lo tanto, que el ambiente sea limpio dentro del hogar, es usando artefactos de combustión con ductos de evacuación externos, como por ejemplo los sistemas de calefacción central o estufas de tiro forzado”, aseguró.
El OMAD es un indicador que estará disponible todos los años entre los meses de mayo a octubre.
Para mayores informaciones: www.omad.cl